martes, 13 de enero de 2009

Pobre muñeco de nieve

Se llama Rodolfo. Lo supe ayer. No sé si fue bautizado nada más nacer.

Es bastante alto: me llega a la cintura. Puede presumir de tener buena talla, comparado con sus semejantes, habitantes de rincones en plazoletas y parques. Es regordete y se conserva muy bien para su edad. Tras un par de días de sol aún no le ha dado por tenderse a tomarlo en el suelo. Cumple con los clásicos cánones, al menos en la nariz y los ojos: zanahoria la una y botones los otros. En lo demás tiende a la vanguardia, pues luce gorrilla moderna de un amarillo fuerte y una margarita del mismo color se sostiene sobre su oreja invisible.

Desde que nos conocemos ha ido cambiando por momentos. Inclinó su pose erguida para adoptar otra más complaciente y dulce, de las que invitan a los niños a dar abrazos y besos. Se deshizo de la escoba con la que apuntaba al cielo del que sabe que cayó. Bueno, creo que se la quitaron para darle un uso más productivo. Su base permanece sólida, aunque se desnudó en parte y ahora le falta la alfombra blanca que la rodeaba. Incluso, aunque no lo haya advertido aún, diría que se ha desplazado unos milímetros hacia la derecha, como si quisiera arrimarse a un lugar más seguro. (Luego le diré a su oído invisible que no vaya por ahí: a pocos centímetros está la rejilla de alcantarillado).

Pero los cambios que más me conmueven son los que observo en su rostro. Mantiene una sonrisa abierta, amplia, hecha con las briznas de unas hierbas del jardín. Labios verdes. Fría felicidad. La nariz sigue apuntando al frente. Dicen que esas napias rectas indican determinación y me gustaría que la mantuviera. También la confianza.

Son sus ojos los que me dicen otra cosa. Cada vez es mayor la hondura de sus cuencas, antes llenas y firmes; hoy algo tristes y ensombrecidas. En ellas siguen los botones, como depositados, sin hilo. Ojos negros de mirada descosida.

Hoy Rodolfo recibe unos copos más. Su cielo quiere llenarle los ojos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esperemos que Rodolfo siga ahí unos cuantos días más,es el guardían del Patio...hasta los gatos se asoman para comprobar que aún sigue ahí..yo los he visto..jejejje muy graciosos..
Cris

Daniel Buitrago dijo...

Gracias, niña, por tu comentario. Hoy veo a Rodolfo un poco más decaido. En fin, tendrá que ser así.