martes, 20 de julio de 2010

Aguirresarobe eclipsa

En estos tiempos quien no siga la serie completa de películas de Harry Potter o se esté perdiendo la saga Crepúsculo podría decirse que está fuera de órbita. Completamente out, vaya.

En casa seguimos a los  'crepusculares'  en organizado desorden:  primero vemos la película, que es la que va grabando ineludibles marcas anuales en el calendario, y después, con religiosidad cuestionable, vamos leyendo cada una de las novelas  -lecturas rápidas y ligeras, por cierto, aunque con el grado suficiente de introspección y análisis de la naturaleza del deseo, o del amor y la muerte-.  Este año tocaba Eclipse y hemos ido al cine con la misma vampírica avidez del verano pasado. Ha sido lo que esperábamos, un largo preámbulo hacia el último episodio de la saga, sin cambios sustanciales sobre la situación que dejábamos al final de Luna Nueva y con algunos episodios laterales que desembocan en una magnífica lucha entre neófitos, vampiros y lobos. Por lo demás, lo de la protagonista, Bella, es para echarse a llorar, no sólo por su inminente porvenir, que adivino frío como el hielo, sino también por esos movimientos desconcertantes que tanto despistan a su pretendiente lobuno.

Llegados hasta aquí, y esperando que Amanecer  -prevista en dos entregas-  no maree mucho la perdiz, puede sorprendernos encontrar a Javier Aguirresarobe metido en este berenjenal. Ya fue una gratísima sorpresa verle en los créditos de la entrega anterior y comprobar que la saga había madurado y obtenido empaque gracias a su luz. A la vista de su sobresaliente trabajo en la fotografía de esta película no queda más que desear reencontrarlo otra vez en esto, o en lo que sea.

¿Qué decir de él? Pues que es todo un lujo tenerle al frente de la foto de cualquier película. El cine español ha gozado de su magia desde los años 70, aunque es en los 90 cuando comienza a deslumbrar en sus trabajos con Pilar Miró (dificilísima y delicada profundidad de campo en El perro del hortelano), Julio Medem (qué sutilidad en los filtros de su extraterrestre Tierra) o Imanol Uribe (frialdad de lujo en Días contados). Después llegarían la magistral Los Otros, de Amenábar (nunca Nicole Kidman tendrá una  'otra vida'  más hermosa), o Hable con ella, de Almodóvar (grandes ideas y prodigioso el blanco y negro del corto 'El amante menguante'). Su carrera internacional ya estaba lanzada y sería inevitable que se fijasen en él Milos Forman, o James Ivory, o Woody Allen.

Ahora todos quieren trabajar con él. Ya sea en The Road, en la futura The Gardener, o en esta presente Eclipse, leer Aguirresarobe en los títulos de crédito es disponerse a disfrutar.

2 comentarios:

Gustavo dijo...

DANIEL, ACABO DE VER ECLIPSE. MI HIJA, DE 12 AÑOS, SATISFECHA Y DESEOSA POR SABER COMO CONCLUIRA LA HISTORIA. POR MI LADO, MAS ALLA DE LO QUE SEÑALAS CON CONOCIMIENTO Y PRECISION DE BUEN PERIODISTA ESPECIALIZADO, EL FILME FUE UN GRAN PREAMBULO...
BELLAS IMAGENES, ESCASO DRAMATISMO Y MENOS ARGUMENTO. COINCIDO CON TUS APRECIACIONES Y ME PLACE ESTE INTERCAMBIO. SABES, VI, AYER, FINAL DE PARTIDA, UN FILME JAPONES, DIFERENTE, ARMONICO, ESENCIAL, FILOSOFICO, CON HUMOR, VITAL...MUY BUENO. ABRAZO, GRACIAS POR SEGUIRME.

Daniel Buitrago dijo...

Sí, por aquí a todos los adolescentes les encanta la saga y no me extraña que a tu hija también le guste. Yo me resistí al principio, pero ya no hay vuelta atrás. A pesar de los pesares, seguiremos hasta el final.
Me apunto la peli japonesa.
Muchas gracias. Un placer seguirte.