Mostrando entradas con la etiqueta Desacuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desacuerdos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de junio de 2014

Alcalá y Bulgaria

Lo que refleja con claridad el patente quiero-y-no-puedo de esa descuidada Noche en Blanco es el acto con el que se invita a la comunidad búlgara de Alcalá a compartir su cultura y tradiciones. En un recinto diminuto aunque agradable, varios bailarines y cantantes hacen gala de sus habilidades y trajes típicos.

Hasta aquí todo correcto, dado que el coro de voces búlgaras suena delicioso y que las danzas pueden seguirse con claridad, a pesar de toda la gravilla removida a cada pisada.

En un momento dado, vemos llegar al embajador de Bulgaria, acompañado de algunos de los archiconocidos rostros de la política local. Entiendo que su presencia quiere aportar un toque oficial a la inauguración de una exposición sobre el alfabeto búlgaro.

Con abundancia de palabras grandilocuentes, el alcalde y el embajador, entre continuos elogios mutuos, hacen una presentación de la exposición que se abrirá acto seguido en una sala contigua. Se trata de la recreación artística de todas las letras del albabeto búlgaro por medio de carteles creados por artistas de todo el mundo. Atractivo, ¿no?

Pero mis sospechas de que tanta pompa y boato son preámbulo de una exposición importante acaban desinfladas cuando en la sala que alberga los carteles no encuentro más que láminas de cartón pluma colgadas de cadenitas, sin una explicación clara de qué representa ninguna de ellas. Tampoco veo que la muestra se complete con información sobre el alfabeto cirílico, uno de los tres que utilizamos en Europa, aparte del latino y el griego.

Los inauguradores parecen muy satisfechos con el producto hasta que uno de los carteles se desprende de su cadena, va a dar contra el suelo y queda dañado en una de sus esquinas. El embajador mira alrededor, y su alrededor mira a su vez hacia más allá, en busca, tal vez, de alguien competente, capaz de arreglar el desastre.

En fin, ése es el instante en que, inundado de vergüenza ajena, uno debe abandonar el lugar, en busca de otros actos que ya han quedado marcados desde su inicio por la impronta de lo torpe y desmañado.

martes, 10 de junio de 2014

¿Noche en Blanco?

La Noche en Blanco de Alcalá de Henares suele ser un modesto remedo de la que se celebra bianualmente en la vecina Madrid. La cosa no tiene otra intención que "pasar unas horas en vela, hasta que la madrugada lo devuelva a uno a la realidad tras el disfrute de una noche divertida e hipnótica". Ésa podría ser la declaración de principios.

Dadas las dimensiones culturales de la ciudad complutense y los espacios que pueden utilizarse para el evento, cabe esperar de él resultados más que dignos. Sin embargo, éstos terminan sin alcanzar ese nivel de excelencia.

Pongamos un ejemplo de mediocridad: incluir en La Noche en Blanco al Museo Arqueológico Regional, cuyas puertas están siempre abiertas de forma gratuita, no parece que añada nada extraordinario al programa. Tampoco ocurre así con otros tantos monumentos, donde lo único insólito es que posterguen su hora de cierre hasta la media noche.

Este año, aparte de los conciertos que se han celebrado en varias plazas, muchos de ellos meritorios (fantástico el talento y calidad de los músicos de Boys of the Hills, acompañados del mítico integrante de los Chieftains, Kevin Conneff: música celta cien por cien), ha habido otros actos reducidos a una cata de aceites para cuatro personas, o a otra de vinos para un número similar de participantes; o qué decir de las dos chicas que han decorado manos con henna.

Con esto (y algo más) ha sido imposible que la madrugada le diese a uno en las narices con el primer rayo de sol, ya que la Noche pasa del Blanco al Negro no más allá de las tres de la noche. ¿Y qué queda? Pues poco más que los garitos de todos los fines de semana, donde creo que se habla poco de cultura.

martes, 25 de marzo de 2014

Presidente

En televisión, las imágenes de la despedida al ex-presidente Suárez, acto solemne que discurre por las calles del centro de Madrid.

En este país tan escaso de consensos, hoy parece existir el relativo a la importancia de la figura de Adolfo Suárez. Todos coinciden en la relevancia de la labor de un presidente como él durante los inicios de la maltratada y ahora casi desaparecida democracia española.

He podido ver entre los asistentes algunas pancartas que dicen "Gracias, Presidente". Sospecho que, además de un reconocimiento, expresan un deseo claro, concreto, intenso. Me atrevo a traducir ese deseo como el sueño de muchos ciudadanos de llegar a contar con un jefe del gobierno para todos, como intuyo que Suárez intentó ser.

Ojalá nuestros presidentes gobernasen para todo el pueblo. Espero que el actual, los anteriores y los futuros tomen nota de este anhelo: un presidente para todos.

viernes, 18 de octubre de 2013

Las niñas y las bicis

Una niña, Wadjda, madura como pocas en Riad, decide que quiere una bicicleta, algo que les está vetado a las mujeres porque algunas mentes retorcidas un día decidieron que no es un juguete apropiado para las niñas. Ante su incomprensión de muchos de los aspectos del entorno islámico en el que vive, Wadjda, de 10 años, se rebelará a su manera y luchará por ser libre.

La primera película dirigida por una mujer en Arabia Saudí se ha atrevido a exponer con valentía que en aquella sociedad fallan muchas cosas. Dar independencia a las mujeres y apartar tantas y tantas trabas es la clave del cambio en muchos países como el suyo. Ayer, viendo La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, supe que en lugares donde muchos se empeñan en interpretar el Corán de una forma desfigurada (desgraciadamente, todos en los cuales el islam es la religión mayoritaria), también existen personas que relajan sus ojos sobre la religión y los enfocan en sus ilusiones e intereses. Son espíritus libres, como el de Wadjda, o espíritus que se plantean un cambio, como su madre, a la que su padre ha repudiado porque no podrá tener hijos y, por tanto, nunca estará en condiciones de darle un hijo varón.

Podría decirse que esta niña lleva a cabo una rebelión espontánea contra lo que no entiende, lo que para ella no es ni sensato ni claro. Podría describirlo de muchas formas: normas sociales que hacen infelices a muchas personas o las convierten en zombies sin voluntad, imposiciones impenetrables, ceños arrugados ante una muestra de humanidad o el asomo de un milímetro de singularidad. Todo eso es lo que empobrece al pueblo que queda sometido a la arbitrariedad más trastornada.

En fin, admito que, de niño, no era tan frecuente ver niñas montando en bici como lo era ver a niños. Puede que esta sociedad española en la que vivo tuviera entonces algo que ver con la que me encuentro en esta película. Puede que aquí también fallasen muchas cosas. Antes y ahora.

sábado, 17 de agosto de 2013

Vergüenza de Europa

Hace dos años, cuando en Egipto Mubarak fue derrocado, los consentidores y valedores de treinta años de dictadura, a saber, Estados Unidos y, cómo no, mi querida Europa, escenificaron algo así como la regresión de una ceguera que les había impedido ver qué clase de amigos habían tenido durante tanto tiempo.

Tras la caída de ese régimen aliado esta Europa sonrojante, menos mal, no se interpuso para que allí llegase a haber un presidente electo. Lo triste, sin embargo, es que desde aquí nadie se aseguró de que nada, como, por ejemplo, un golpe de los militares, truncase la realidad democrática en el país africano.

Hay y habrá muchas críticas contra la victoria de los Hermanos Musulmanes en aquellas elecciones, pero la verdad es que éstas se produjeron y que el pueblo pudo decidir con sus votos. También es cierto que el islamismo ganó terreno en un país que no parecía querer basar su futuro en un modelo de injerencia religiosa en la vida civil. Por si éso fuera poco, la Constitución que se legitimó no dejaba de ser una Carta deficiente que el presidente Morsi se negó a tratar de mejorar.
Cuando Egipto ya se encuentra al borde de la guerra civil  (algo terrible de lo que ningún país acaba de recuperarse nunca...),  con miles de ciudadanos por caer y la sangre de los que ya han muerto corriendo aún, estadounidenses y europeos se echan las manos a la cabeza, denunciando la brutalidad del ejército y la desproporción de su intervención. Y todavía hoy, con Morsi arrestado y el estado de derecho suspendido, esta Europa que ruboriza hasta al más pintado dice que allí no ha habido un golpe de estado y, cómo no, una vez más se sacude de encima la obligación de trabajar para que los egipcios lleguen a vivir en un país libre algún día.

Parece que todo da excusas a Europa para meterse donde no la llaman o desentenderse de lo que no le conviene. En el caso de 2011 fueron las 'revoluciones árabes'. Ahora es la falta de evidencias...

¡Qué lamentable! Me avergüenzo al mirar hacia este tinglado político del que, supuestamente, y según para qué menesteres, España forma parte, aunque eso no me abochorna menos que vivir en un país que da pábulo a tanto cinismo.

viernes, 2 de agosto de 2013

El precio del arte

"Un portal hacia lo sublime". Es la descripción que desde Sotheby's NY se hacía de este cuadro por el que se pagó la desorbitada cifra de 34 millones de euros en subasta.

Hace unos días, visitando la casa museo de Víctor Corral en Baamonde, Lugo, pude mantener una charla con este veterano escultor. Él criticaba la falta de criterio artístico para valorar las obras con las que hoy se mercadea en ferias y galerías. Y no le faltaba razón. No se puede aproximar el arte a los criterios especulativos que rigen, por ejemplo, la bolsa, donde unos pocos gurús deciden que algo podrá pasar de no costar casi nada a ver su precio multiplicado hasta el infinito. Hay, además, una provocación en el hecho de que las revalorizaciones se hagan, curiosamente, sobre obras que acaba de adquirir 'fulanito' o pretende vender 'menganito'. Se desprecia con ello toda la historia del arte y nuestro acervo de seres dotados de sensibilidad. Conversaba con Corral rodeado de sus obras en madera, cargadas de amor, esfuerzo y buen oficio.

A lo que voy es a que en un trabajo que pretende ser considerado artístico, para empezar, no puede hallarse dicha pretensión. Y no quiero decir que el artista deba renunciar a serlo, pues necesariamente tiene que haber en él la intención de hacer arte y de trascender. Sin embargo, su obra nunca deberá resultar pretenciosa, lo cual será siempre una cuestión de esencia, de entrañas. Por otra parte, tendrá que haber en esa obra una interpretación de la realidad, un filtrado de la misma a través de una mirada singular. Sin ese acercamiento al mundo y sin esa voluntad de multiplicarlo y de hacerlo crecer no hay arte. Además, tengo la certeza de que no puede faltar esfuerzo en el hecho artístico y de que su valor radicará necesariamente en él.

Las tasaciones, supongo, tendrían que ser siempre relativas, tomando en consideración los precios de las obras que universalmente se han reconocido y evaluado. Por eso, desorbitada es la suma a la que no se puede dar explicación cuando, tomando las forzosas referencias, sacar conclusiones acerca de su congruencia es una tarea imposible.

Por cierto, el cuadro es de Barnett Newman y se titula Onement VI (1953). Podrá gustar poco o mucho y transmitir más o menos sensaciones..., pero ésa ya es otra cuestión.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Momentuitos

Hace pocos meses me creé un perfil en Twitter. Tiene gracia que reniegue de las redes sociales por antisociales pero vaya cayendo poco a poco en ellas.

Por supuesto, más allá de las redes sociales, voy soltando información personal por acá y por allá, confiado de ser sólo un minúsculo sujeto perdido en la inmensidad digital. Me descuido, pues espero que el cálculo de probabilidades se ponga de mi parte en cuanto a los riesgos de ser escogido para ejercicios poco leales.

En Google+ estoy porque parece que el señor de la lupa lo va abduciendo a uno, llevándole hacia todos los mecanismos de descarrío que su emporio ha creado. Apenas le hago caso, supongo, aunque de vez en cuando muerdo de su melaza sin entender aún hasta dónde extiende sus hilos.

Del Facebook no quiero conocer ni la portada. Lo siento por quienes me invitan a formar parte de la sociedad de sociedades a través de mensajes que me prometen todo un mundo feliz... cuando algo me da mala espina, ay, prefiero no correr el riesgo de pincharme.

Y, volviendo a Twitter, éso sí es otra cosa. Será cuestión de colores, como de gustos, pero el caso es que a mí me ha hecho tilín. Llevaba tiempo queriendo insertar una columna en este blog en la que poder ir soltando laconismos sin tener que abrir un post para ello y no encontraba la mejor manera de hacerlo. Por razones ajenas a mi bitácora, cercanas a mi arrebatado entorno laboral, decidí asomarme a un medio en el que se hacen accesibles informaciones relativas a ese asunto. Y, oh, una vez abierta la ventana el baño de luz ha sido muy generoso.

Dedicaré otro post al pajarito y, mientras llega, seguiré dejando fugacidades a través de su trino, llámense tweets, twits, tuits...

martes, 23 de abril de 2013

En el Premio Cervantes

Acudo, ahora que tengo tiempo, a la cita anual que Alcalá brinda a los premiados con el Cervantes. La entrega, como siempre, se celebra a puerta cerrada en el Paraninfo de la Universidad Cisneriana. Los ciudadanos, desde la calle, tan sólo podemos acercarnos a unas vallas que rodean la Plaza de San Diego y, parapetados a nuestro pesar, bien custodiados por ejército y policía, ver pasar a los asistentes.

Llego con la intención de revivir el ambiente que hace unos cuantos años resultaba más cercano y distendido. Pero me temo que hoy todo es tenso y lejano. Muy muy lejano. Dado que no comparto la táctica con que los organizadores alejan al pueblo de este acto y que, por desgracia, debo aceptarlo, decido expresarme acerca de lo que ocurre, aparte de los motivos por los que ocurre. Si las palabras son testimonio de la realidad, pronunciaré realidad.

Recibo como se merece a la comitiva de políticos que va apareciendo, en especial al Presidente de la Comunidad de Madrid, quien se merece toda mi admiración y cariño. Desde el lugar en el que me encuentro no me es posible oír los saludos, también afectuosos, de un grupo de jóvenes que ha logrado llegar cerca de la puerta de la Universidad. Eso les ha costado darse más prisa que yo y tener que dejarse identificar por los policías. Lo que sí puedo escuchar son los comentarios de quienes me rodean, representación creo que fiel de gran parte de los presentes.

"Ahora se quejan estos, pero, anda, que los añitos que hemos pasado nosotros"..., "que grite, que grite, si, total, no le van a oír"..., "éstos son los profesionales del insulto"..., "vosotros, siempre contra el rey y la Iglesia"... A un fotógrafo que, de acá para allá, trata de hacer su trabajo, también le llueve: "por aquí no se puede pasar, ¡haber madrugado si querías estar en primera fila!".

Después de este entrañabilísimo rato, cuando entiendo que ya no puedo sumarme al recibimiento de más asistentes, me retiro y me acerco a la Plaza de Cervantes, donde aprovecho para comprar un libro en la Feria que hoy se ha abierto. Lo leeré, por supuesto, como también leeré a Caballero Bonald, el agasajado.

Una pena que el premiado haya llegado muy temprano a la Universidad y no haber podido verle. Ésa era la imagen que quería traerme a casa. Y una pena también que muchos de los que concurrían ni siquiera se hayan enterado aún de su nombre.

sábado, 30 de marzo de 2013

Viajeros de pacotilla

Hay personas que no merecen gozar de la gran suerte que es poder viajar. Ni siquiera creo que gozar sea lo que los susodichos hacen cuando viajan.

El viaje es esa gran oportunidad que a veces tenemos de desdoblar nuestras vidas, hacerlas ocurrir en escenarios nuevos, con gentes diferentes de las habituales, de conocer y conocernos, explorar, aprender y crecer.

Pero hay gente que sólo concibe el viaje como un programa que hay que cumplir, pasando por los lugares previstos a la hora prevista, haciendo las fotos previstas, comiendo sólo lo supuesto, intercambiando con otros las palabras justas, aguantando rígidos, correosos, impermeables.

Esos sujetos se niegan a tratar de comprender que el mundo es diverso y comparan constantemente lo que ven con lo que tienen en casa, hacen listas de preferencia donde nunca la novedad queda bien parada respecto de lo ya usado, escupen sin tacto sus estúpidas observaciones y convierten cualquier momento mágico en una majadería.

¡Líbranos, oh señor agente de viajes, de compañías tan estúpidas y no nos dejes caer en la imbecilidad! Y ahora..., ¿debo decir amén?

jueves, 17 de enero de 2013

Por Telemadrid





En la medida que un sencillo texto pueda contener afecto y respeto, vaya por todos los que hoy son víctimas de su propia ideología y principios.

Va por los compañeros que trataron de mantener en su labor el mismo espíritu audaz de la Telemadrid anterior al saqueo y a la falsedad. Por las personas que presenciaron los aquelarres y no dudaron en denunciarlos. Por las que sufrieron acoso y no se doblegaron. Por quienes le pusieron un buen puñado de amor y dedicación a la receta que cocinaban todos los días, a pesar de los malos ingredientes. Por todos los que han respetado y facilitado el trabajo de los demás.

Por quienes han otorgado dignidad y añadido valor a su puesto fijo, logrado con esfuerzo y tras un difícil examen. Por los compañeros que han velado por la continuidad de los empleos de aquellos a quienes nunca se dio la oportunidad de hacer ese examen. Por los que pasaron por la casa durante un tiempo breve, o durante varios, hicieron de ella la suya, la cuidaron y marcaron su valiosa huella.

Vaya por quienes se han volcado hasta el último instante en desempeñar sus tareas con profesionalidad, a pesar de verse condenados. Por quienes se la tendrán jurada por siempre a todos los malvados, para los que nunca habrá paz. Por todos los carteros que en sábado tuvieron que cubrir uno de sus servicios más amargos, entregando burofaxes miserables que les convertían en verdugos involuntarios. Por quienes han soportado tanta violencia impresa en una carta sin responder a ella del mismo modo brutal. Por los que ven en nuestros despidos una sangrante pérdida de libertad.

Por quienes seguirán transformando la opinión siniestra que los ciudadanos tenían de Telemadrid, fruto de tanta manipulación y de tanto engaño. Por todos los que seguirán siendo solidarios. Por quienes han reclutado a familia, amigos, vecinos, conocidos, desconocidos, para manifestaciones y concentraciones, gritando a favor de la justicia...  Porque las voces de todos ellos seguirán contando. Porque sus voces son Telemadrid.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Democracia de un minuto

Ayer estuve presente en la protesta que tuvo lugar frente al Congreso de los Diputados. Fui libre de llegar al lugar cuando quisiera y de marcharme cuando me diese la gana, sin ligazón alguna al Movimiento 25S, sin convocatoria expresa ni directa por parte de nadie y tristemente consciente de que los derechos, libertades y logros de la clase trabajadora están siendo salvajemente recortados por los personajes de este teatro político al que seguimos dando legitimidad.

No fui libre, sin embargo, a la hora de circular por las calles de Madrid como cualquier ciudadano que intenta llegar desde un punto hasta otro por el camino más corto posible. Fue bochornoso tratar de rodear el Congreso y verme obligado a dar una vuelta desmesurada, casi jacobea, ya que todas las calles aledañas estaban cortadas por vallas y más vallas, furgones policiales o agentes a caballo. La presencia de la guardia era desproporcionada, sin duda una auténtica provocación.

La protesta fue ordenada y civilizada, doy fe, aparte de lógicamente airada. Merecen escasa atención los cuatro sujetos subversivos que es frecuente encontrarse en acontecimientos de este tipo, pertenecientes tanto a la parte manifestante como a la parte de la "seguridad oficial", desde la que, presuntamente, podría haberse espoleado a la otra. Nunca la intención de los presentes fue alterar la paz, que conste. Hoy, qué tétrico, asisto a los debates y tertulias en los medios de comunicación y me sonrojo al confirmar por enésima vez que el panorama mediático en este país está superpoblado por los voceros de la ultraderecha más retrógrada, que califican a todo el que se acercó al Congreso de golpista.

En fin, siento no vivir conforme con los mandatarios que tenemos, ni con el modo en que los elegimos, ni mucho menos con el margen de intervención que se nos permite en la toma de decisiones en este país. Y lo siento de verdad. Nuestra participación en esta democracia, definitivamente, está reducida a un minuto cada cuatro años. Ése es el tiempo que nos tomamos en elegir la papeleta que vamos a meter en un sobre, el cual cerraremos para, acto seguido, introducirlo en la urna que corresponda. Y una vez consumido ese minuto en que, supuestamente, el pueblo es soberano, volvemos a estar sometidos por el caciquismo, la política de familias, la corrupción legal y otros desmanes de los cuales no vemos la hora de librarnos.

jueves, 16 de agosto de 2012

Fuego

Sé poco del humo,
del cosmos que esconde,
de su rabioso velo negro
y de la horca que entraña.

No quisiera ser árbol
preso de la hoguera
cuyos cantos se asfixian,
la sombra estrangulada.

Verde sin verde,
trocado de luto,
amargamente sediento
frente a la sed de la llama.

Ni el silencio devuelve
equilibrio a la tierra,
la savia hervida,
la piel quemada.

Trágicos restos.
Calcinada memoria.

¿Aún respiras?
Si la vida duele
queda algo de vida.

Incendios

¡Fuego, fuego, que me quemo,
que mi cabaña se abrasa!
Repicad a fuego, amigos,
que ya dan mis ojos agua.
(...)
¡Fuego, zagales, fuego, agua, agua!


En El burlador de Sevilla habló el gran Tirso del fuego y de la traición. Estos días media España arde. Como todos los años. Tal vez más que todos los años. Cada foco es una desgracia irreparable. Ocurría cuando no estábamos en crisis económica, con mayor o menor saña. Y sigue ocurriendo ahora, cuando, a pesar de la recesión, no debería escatimarse en medios para prevenir y luchar contra el fuego.

En el bosque, en el monte, está la vida. No lo olvidemos.

miércoles, 11 de julio de 2012

Vicenç Navarro

Esta mañana Vicenç Navarro ha estado en Radio Nacional de España, como entrevistado del programa En días como hoy que dirige y presenta Juan Ramón Lucas. Me gusta que en la radio pública también tengan cabida las voces que discrepan de la "versión oficial" de los hechos  -de los presentes, sí, aunque también de los pasados, que condicionan en gran medida lo que sucede hoy en este país-  y puedan expresarse alto y claro quienes creen que hay otra forma de cambiar esta situación, sin que la mayor parte de la ciudadanía deba sufrir las decisiones serviles y traicioneras de estos políticos que nos han tocado.

Os animo a que escuchéis la entrevista, que podréis encontrar visitando la web de RNE en el apartado de podcasts, o en el blog del propio Vicenç Navarro, quien ya ha enlazado el contenido. Lo tenéis a la izquierda, también entre mis enlaces. Este politólogo, sociólogo, médico y experto en economía ha publicado multitud de libros y artículos que le convierten en uno de los científicos sociales más autorizados del momento. De hecho, libros como Hay alternativas, firmado junto a  Juan Torres López y Alberto Garzón, o el reciente Lo que España necesita, también con el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón, han sido acogidos con esperanza por quienes queremos que la manipulación de los gobiernos termine  -la del gobierno presente y el desastroso coleo de la del pasado, sin duda-,  pues nos merecemos un Estado social libre, democrático y equitativo.

Al hilo de lo anterior, recomiendo aquí también el libro El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias, también de Navarro, que salió en la editorial Anagrama en 2006. Magnífico para entender lo que está ocurriendo.

sábado, 28 de abril de 2012

Ruin pregonero

¿Quieres que conozcan lo que piensas? Contagiar el virus de la sabandija, lastrar el vuelo de las ideas con piedras de bajeza y arañar la superficie pulida de la cultura con tus uñas podridas. ¿Lo quieres?

Hazle un retrato al horror que eres, enmárcalo en plata vieja y exponlo en un vertedero. La imagen del recadero no habrá encontrado un lugar más ajustado al recado.

Fotocopia tus miserias, centuplícalas, comprueba que mantienen su peor calidad. Si te gustas en ellas, añádeles tu hiel y lánzalas al aire. Por supuesto, lo viciarás. De no ser así, arrúgalas en pelotas infectas y arrójalas a una papelera.

Graba palabras inmundas recitando lo más zafio y reprodúcelas en un bucle eterno que se derrame por las cloacas y acabe desaguando en una charca ponzoñosa.

Estampa mil carteles con tu mensaje torpe y vil, desperdicio de tinta que tatúe el muro y lo traspase.

Redacta tu despreciable visión de las cosas. Versiónala en infamias y publícala con tufos de verdad.

Será tu verdad. No dudes que tendrás a quienes la crean.

miércoles, 11 de abril de 2012

Fotografías de Gervasio Sánchez


Calle Embajadores, 53. Madrid. Pocos entrarían al edificio abandonado de La Tabacalera de Lavapiés si no hubiera un buen motivo. Un lugar tan frío y desangelado no incita a recorrer sus galerías, salvo para experimentar un buen pellizco en la conciencia. Y una morzada sobre los cuchicheos vagos, irreflexivos, automáticos, que tantas veces nos entretienen mientras visitamos muestras cuyos contenidos se centran en la mera estética o en la vanidad.

Esta exposición antológica que recorre 25 años de profesión de Gervasio Sánchez recoge escenas de lugares en guerra. Enviado por los medios periodísticos para los que ha trabajado, el fotógrafo se ha ido formando sobre el terreno y encontrado la línea más adecuada para tender un mensaje entre los protagonistas de lo acaecido y el lejano observador. Unos, víctimas inocentes en su mayoría, involuntarios objetos del horror. El otro, un ser al que algo se le revuelve por dentro, a pesar de su cómoda existencia.

Gervasio Sánchez aprovecha aquí para homenajear a sus amigos y compañeros fotógrafos, fallecidos en lugares en conflicto mientras ejercían su profesión. También desea denunciar con sus imágenes las injusticias de un mundo cada vez más terrible. Centroamérica, Balcanes, Afganistán, Ruanda y muchas otras guerras de las que capta momentos sobrecogedores y crueles, gritos sordos, llantos secos y esperas yermas a lo largo de vidas precarias. Pero también hay esperanza, esfuerzos de superación, el hoy construido sobre cascotes.

Fotografías para la reflexión. Un toque de atención sobre qué estamos haciendo para que en el mundo la barbarie no acabe.

jueves, 9 de febrero de 2012

Carta de María Garzón

Esta carta está dirigida a todos aquellos que hoy brindarán con champán por la inhabilitación de Baltasar Garzón.

A ustedes, que durante años han vertido insultos y mentiras; a ustedes, que por fin hoy han alcanzado su meta, conseguido su trofeo.

A todos ustedes les diré que jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. No les daremos ese gusto.

Nos han tocado, pero no hundido; y lejos de hacernos perder la fe en esta sociedad nos han dado más fuerza para seguir luchando por un mundo en el que la Justicia sea auténtica, sin sectarismos, sin estar guiada por envidias; por acuerdos de pasillo.

Una Justicia que respeta a las víctimas, que aplica la ley sin miedo a las represalias. Una Justicia de verdad, en la que me han enseñado a creer desde que nací y que deseo que mi hija, que hoy corretea ajena a todo, conozca y aprenda a querer, a pesar de que ahora haya sido mermada. Un paso atrás que ustedes achacan a Baltasar pero que no es más que el reflejo de su propia condición.

Pero sobre todo, les deseo que este golpe, que ustedes han voceado desde hace años, no se vuelva en contra de nuestra sociedad, por las graves consecuencias que la jurisprudencia sembrada pueda tener.

Ustedes hoy brindarán con champán, pero nosotros lo haremos juntos, cada noche, porque sabemos que mi padre es inocente y que nuestra conciencia SÍ está tranquila.

Madrid, 9 de febrero de 2012.
                                                                 ------------------- 

María Garzón Molina es hija del juez Baltasar Garzón.

Añado: hoy es un DÍA TRISTE.

miércoles, 25 de enero de 2012

En la nube

Tormenta solar... erupción solar... eyección de masa coronal... Mientras el Sol no se nos acerque lo suficiente como para achicharrarnos los pelillos, parece que no habrá peligro. Eso sí, podríamos tener problemas con la recepción o emisión de satélites, o que los pasajeros de algún avión sufran radiaciones... Aunque, total, con todas las que padecemos a diario incluso en nuestra propia casa...

¿Y Garzón? ¿Tres acusaciones de prevaricación en muy poco tiempo para un solo juez? Huele fatal. Garzón debería convertirse inmediatamente, como en los cómics, en el superhéroe que, de hecho, es, y acabar de una vez por todas con tanto villano...

¡Ah!, The Artist, qué grande. Me gustó el guión, el ritmo, la fotografía. La música me pareció soberbia, los actores en su sitio... El uso de los recursos del cine mudo... y de algunos del sonoro. Ojalá se lleve unos cuantos muñequitos dorados de esos que se agarran por las piernas. Un día de estos hablaré de ella en el blog...

¿Las Vegas en Madrid? ¡Horror! La señora Aguirre & Co. se ha propuesto que tengamos en la región un megacomplejo de juego y ocio que, según dice, supondrá cambiar todas las normas legales que haga falta cambiar. ¿Hará del lugar una isla legal para que los estadounidenses hagan y deshagan a su antojo? No quiero ni pensarlo...

Ayer, plantado frente a una máquina de café fuera de servicio, decidido a buscar una que me sirviera una dosis placentera, la cabeza se me subió a la nube.

lunes, 10 de octubre de 2011

El árbol del tedio

Acudo a ver El árbol de la vida sin saber nada sobre ella. Suelo informarme sobre lo que voy a ver, pero en esta ocasión la belleza de su tráiler me anima a comprar una entrada sin buscar referencias. Somos pocos, será porque es la primera sesión de la tarde, temprano aún. La película comienza y, a duras penas, voy ajustando mis códigos de espectador medio a un nivel de discernimiento mucho más exigente. Apenas digerido mi almuerzo, y a falta del café que las prisas me han negado, el esfuerzo que debo hacer para no dormirme empieza a ser titánico.

La lista de cuestiones que me asalta entre cada bostezo y un nuevo movimiento de reacomodo en la butaca parece no tener fin. La naturaleza y su maravilloso espectáculo. La vida. El universo y la evolución de las especies. El bullir continuo, la renovación de cada partícula, la materia en todas sus dimensiones. La relación del Hombre con los elementos y su interacción con lo intangible. El dolor de la pérdida y la relación de dios con ese dolor y esa pérdida. Partiendo de la existencia de dios, no discutida aquí, ¿debo pedirle cuentas sobre lo que ocurre en el mundo? ¿Debe sufrir el inocente? ¿Busco lo eterno en vez de las recompensas efímeras de la vida? ¿Cómo educo a mis hijos?...  Alargaría esta retahíla hasta el aburrimiento.

Un apabullante discurso visual y sonoro se despliega ante mis ojos. Me esfuerzo por traducirlo en clave poética y filosófica. Hacia la mitad del metraje llego a la conclusión de que solo sobreviviré a la hora y pico restante si me pongo algo pedante y trascendental. Y lo consigo, más o menos, aunque en mi cabeza se van entrecruzando algunos hallazgos al respecto con ciertas conclusiones demoledoramente prácticas: Todavía estoy a tiempo de salir a la sala contigua a ver "Larry Crowne"; me da igual que ya esté empezada. Pero decido dar tiempo a que la semilla depositada en mi interior por el arduo planteamiento de la obra germine. O al menos lo intente.

Dentro de su guión discontinuo y de su impresionismo-deconstructivismo, me admira cómo el director aborda la rebeldía de un hijo frente a su padre autoritario. Esta resulta ser la parte más interesante de la película:  la educación basada en la obediencia y en lecciones de vida resumidas en mandatos -haz, no hagas, di, no digas- y el individuo que se rebela cuando consigue ver más allá de lo impuesto. Pero, a pesar de este rayo de luz, sigo tratando de construir el argumento por mi cuenta. ¿Cómo ha muerto un personaje al inicio de la película? ¿A cuál de los hijos del personaje de Brad Pitt encarna Sean Penn en el presente? ¿Por qué Jessica Chastain, la prodigiosa actriz que encarna a la esposa de Pitt, no tiene más texto aparte de sus preguntas existenciales en off?

Yo qué sé... No sé si todo esto es poesía, filosofía, un documento de vanguardia, cine de culto para cultos, un arriesgado y crítico panfleto teológico, cinearte, videocreación musical, una obra maestra o una pretenciosa tomadura de pelo.

Por cierto, valoro tremendamente la osadía de Terrence Malick al introducir un elemento de distorsión en una película que hunde algunas de sus raíces en la Biblia: muchos lo flipamos durante la proyección  -acojonante, esto es acojonante, repite con susurros una chica sentada detrás de mí-  cuando aparecen dinosaurios en un par de secuencias. En fin, por mis narices, la sala ya vacía, me quedo hasta ver pasar la última línea de los créditos finales, no vaya a echarse a perder la semilla sembrada en mí. Y que lo que tenga que florecer, florezca.

jueves, 25 de agosto de 2011

Dos lunas

La fijación ancestral de algunos por Marte sigue viva. Aparte de lo muy manido, como llamar a los extraterrestres marcianos, o la clásica amenaza de darle una patada a cualquiera y mandarlo a ese planeta, hay otras miradas puestas sobre el planeta rojo.

Una manía cada verano consiste en propagar cierta leyenda urbana, o marciana, o selenita, o todo a la vez. A finales de agosto, unos cuantos se empeñan en vivir como en una película de ciencia ficción la aproximación de Marte a la Tierra. Y, según dicen, este año, como los anteriores, el día 27 podremos ver Marte tan grande como la Luna. ¡Sí, será como si hubiera dos lunas! Tan sencillo como alzar la mirada al cielo y ver dos lunas, o similar.

Por el bien de nuestro tiempo y la salud de nuestras cervicales será mejor no hacer mucho caso, pues Marte será, como siempre, un pequeño punto de luz. Y, como siempre, será menos visible que Venus. De todas maneras, no estaría nada mal creérselo:  puestos a fliparlo, y sin tener que echar mano de Photoshop, sería una pasada tener dos satélites pendiendo de un hilo. Noches de lunas llenas, de Marte lleno, dos focos industriales sobre nuestras cabezas. Y menudos efectos colaterales:  pelo y uñas creciendo descontrolados, mareas espectaculares, lentes de telescopios tocando literalmente cráteres y mares, la Luna con su órbita alterada por la atracción de Marte... ¡Vaya pasada! ¡Juntémoslos con Júpiter y tengamos tres lunas!

Ahora que varios países se disputan las prospecciones en el planeta rojo, digo yo que podrían aprovechar para enviar sus taladros en simples aviones, de los que usamos todos, y sin facturar, como equipaje de mano. Se ahorrarían así todas las pruebas de perforación en la Antártida y podrían comenzar ya sus explotaciones mineras, trayendo el mineral a la Tierra con cintas transportadoras. Así de sencillo.

En fin:  suerte para todos esa noche, y que a nadie le pille un nublado.