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miércoles, 18 de junio de 2014

Alcalá y Bulgaria

Lo que refleja con claridad el patente quiero-y-no-puedo de esa descuidada Noche en Blanco es el acto con el que se invita a la comunidad búlgara de Alcalá a compartir su cultura y tradiciones. En un recinto diminuto aunque agradable, varios bailarines y cantantes hacen gala de sus habilidades y trajes típicos.

Hasta aquí todo correcto, dado que el coro de voces búlgaras suena delicioso y que las danzas pueden seguirse con claridad, a pesar de toda la gravilla removida a cada pisada.

En un momento dado, vemos llegar al embajador de Bulgaria, acompañado de algunos de los archiconocidos rostros de la política local. Entiendo que su presencia quiere aportar un toque oficial a la inauguración de una exposición sobre el alfabeto búlgaro.

Con abundancia de palabras grandilocuentes, el alcalde y el embajador, entre continuos elogios mutuos, hacen una presentación de la exposición que se abrirá acto seguido en una sala contigua. Se trata de la recreación artística de todas las letras del albabeto búlgaro por medio de carteles creados por artistas de todo el mundo. Atractivo, ¿no?

Pero mis sospechas de que tanta pompa y boato son preámbulo de una exposición importante acaban desinfladas cuando en la sala que alberga los carteles no encuentro más que láminas de cartón pluma colgadas de cadenitas, sin una explicación clara de qué representa ninguna de ellas. Tampoco veo que la muestra se complete con información sobre el alfabeto cirílico, uno de los tres que utilizamos en Europa, aparte del latino y el griego.

Los inauguradores parecen muy satisfechos con el producto hasta que uno de los carteles se desprende de su cadena, va a dar contra el suelo y queda dañado en una de sus esquinas. El embajador mira alrededor, y su alrededor mira a su vez hacia más allá, en busca, tal vez, de alguien competente, capaz de arreglar el desastre.

En fin, ése es el instante en que, inundado de vergüenza ajena, uno debe abandonar el lugar, en busca de otros actos que ya han quedado marcados desde su inicio por la impronta de lo torpe y desmañado.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La ronda en el Rijksmuseum


La foto no tiene una calidad excelente, dada la escasa pericia de su autor para mantener exposiciones largas con una cámara compacta. Aun así, me gusta su composición casual y el foco que conduce la mirada hacia el maravilloso fondo del corredor.

Ese foco no es otro que uno de los cuadros más impresionantes del mundo. Uno sabe que va a poder verlo allí, en ese museo, aunque no espera encontrárselo expuesto de esa forma tan brillante. Por eso, estar dentro de esta gran sala es una gran suerte. Tienes una de tus pinturas favoritas a golpe de vista y, sin embargo, prefieres ir deteniéndote en otras fantásticas obras que vas encontrándote de camino. Podrías avanzar hacia ella directamente, pero intuyes que lo bueno es disfrutar de otros cuadros con la promesa a tu alcance de un delicioso maná.

La ronda de noche no es, ni mucho menos, una ronda nocturna, sino una escena que se desarrolla en un interior plasmada por Rembrandt sobre un lienzo. Cuando, tiempo después, fue denominada así, dicho lienzo tenía encima tanta mugre que para cualquier observador era indudable que allí se había hecho de noche.

Ahora los interiores ya no son tan oscuros, salvo que se desee que lo sean, y en esa sala de pintura holandesa la luz es la idónea, aunque a mí me cueste adaptarla a las funciones de mi cámara. El Rijksmuseum siempre ha sido un buen lugar para estar pero, últimamente, después de las obras de renovación, es uno de los mejores lugares para estar.

viernes, 2 de agosto de 2013

El precio del arte

"Un portal hacia lo sublime". Es la descripción que desde Sotheby's NY se hacía de este cuadro por el que se pagó la desorbitada cifra de 34 millones de euros en subasta.

Hace unos días, visitando la casa museo de Víctor Corral en Baamonde, Lugo, pude mantener una charla con este veterano escultor. Él criticaba la falta de criterio artístico para valorar las obras con las que hoy se mercadea en ferias y galerías. Y no le faltaba razón. No se puede aproximar el arte a los criterios especulativos que rigen, por ejemplo, la bolsa, donde unos pocos gurús deciden que algo podrá pasar de no costar casi nada a ver su precio multiplicado hasta el infinito. Hay, además, una provocación en el hecho de que las revalorizaciones se hagan, curiosamente, sobre obras que acaba de adquirir 'fulanito' o pretende vender 'menganito'. Se desprecia con ello toda la historia del arte y nuestro acervo de seres dotados de sensibilidad. Conversaba con Corral rodeado de sus obras en madera, cargadas de amor, esfuerzo y buen oficio.

A lo que voy es a que en un trabajo que pretende ser considerado artístico, para empezar, no puede hallarse dicha pretensión. Y no quiero decir que el artista deba renunciar a serlo, pues necesariamente tiene que haber en él la intención de hacer arte y de trascender. Sin embargo, su obra nunca deberá resultar pretenciosa, lo cual será siempre una cuestión de esencia, de entrañas. Por otra parte, tendrá que haber en esa obra una interpretación de la realidad, un filtrado de la misma a través de una mirada singular. Sin ese acercamiento al mundo y sin esa voluntad de multiplicarlo y de hacerlo crecer no hay arte. Además, tengo la certeza de que no puede faltar esfuerzo en el hecho artístico y de que su valor radicará necesariamente en él.

Las tasaciones, supongo, tendrían que ser siempre relativas, tomando en consideración los precios de las obras que universalmente se han reconocido y evaluado. Por eso, desorbitada es la suma a la que no se puede dar explicación cuando, tomando las forzosas referencias, sacar conclusiones acerca de su congruencia es una tarea imposible.

Por cierto, el cuadro es de Barnett Newman y se titula Onement VI (1953). Podrá gustar poco o mucho y transmitir más o menos sensaciones..., pero ésa ya es otra cuestión.

jueves, 9 de mayo de 2013

Haneke, premiado

Fantástica sorpresa, sí. Hace unos minutos se ha concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013 a Michael Haneke. El jurado destaca en esta ocasión que "Haneke ilumina y disecciona con deslumbrante maestría aspectos sombríos de la existencia como la violencia, la opresión y la enfermedad, que afronta con extraordinaria sobriedad formal a la vez que abre espacios a la persistencia consoladora del amor, la confianza y el compromiso".


Lo primero suyo que vi, cuando era universitario, fue Funny Games. Me conmocionó y con ella descubrí que había alguien haciendo un cine de horror  'diferente'. Posteriormente, con La pianista, supe que había muchas formas de desasosegar al espectador, y que ese austríaco lo hacía de maravilla. Y con La cinta blanca supe que el mundo de la mentira, de la rabia y de los monstruos de la infancia podía presentarse con serenidad y una belleza casi hipnótica en una pantalla.

Sobre la maravillosa Amor hablé en el post anterior. ¿Qué más decir...?

Hoy se ha premiado a un cineasta que sabe explorar como nadie en las miserias humanas y en la corrupción, que saca de lo cotidiano lo más perverso y nos muestra como somos... o podríamos llegar a ser.

miércoles, 11 de abril de 2012

Fotografías de Gervasio Sánchez


Calle Embajadores, 53. Madrid. Pocos entrarían al edificio abandonado de La Tabacalera de Lavapiés si no hubiera un buen motivo. Un lugar tan frío y desangelado no incita a recorrer sus galerías, salvo para experimentar un buen pellizco en la conciencia. Y una morzada sobre los cuchicheos vagos, irreflexivos, automáticos, que tantas veces nos entretienen mientras visitamos muestras cuyos contenidos se centran en la mera estética o en la vanidad.

Esta exposición antológica que recorre 25 años de profesión de Gervasio Sánchez recoge escenas de lugares en guerra. Enviado por los medios periodísticos para los que ha trabajado, el fotógrafo se ha ido formando sobre el terreno y encontrado la línea más adecuada para tender un mensaje entre los protagonistas de lo acaecido y el lejano observador. Unos, víctimas inocentes en su mayoría, involuntarios objetos del horror. El otro, un ser al que algo se le revuelve por dentro, a pesar de su cómoda existencia.

Gervasio Sánchez aprovecha aquí para homenajear a sus amigos y compañeros fotógrafos, fallecidos en lugares en conflicto mientras ejercían su profesión. También desea denunciar con sus imágenes las injusticias de un mundo cada vez más terrible. Centroamérica, Balcanes, Afganistán, Ruanda y muchas otras guerras de las que capta momentos sobrecogedores y crueles, gritos sordos, llantos secos y esperas yermas a lo largo de vidas precarias. Pero también hay esperanza, esfuerzos de superación, el hoy construido sobre cascotes.

Fotografías para la reflexión. Un toque de atención sobre qué estamos haciendo para que en el mundo la barbarie no acabe.

miércoles, 8 de junio de 2011

Taxidermia

Diré solo el pecado:  el escaparate de una armería junto a la que paso de vez en cuando guarda uno de los peores ejemplares de animal disecado que jamás he visto. Se trata de una cabeza de jabalí que, desgraciadamente para el difunto y para todos sus congéneres vivos, cuelga con mueca estúpida y bien podría pasar por oso Gummi.

No es que tenga nada contra la taxidermia, pero mucho me temo que hay quienes se hacen llamar profesionales del ramo y bien podrían merecer ser naturalizados con las mismas malas artes que ellos mismos suelen gastarse en estos menesteres. Y, por si a alguien se le pasara por la cabeza, mejor no hablar de darles un destino similar al que Arturo Pérez-Reverte le dedica en  El asedio a su enigmático taxidermista, Gregorio Fumagal. En todo caso me inclinaría por invitarles a tomar un chatito de jugo de Gommi-baya, aquella poción que hacía a los osos Gummi saltar muy muy alto y ponerse a rebotar, boing boing, durante un buen rato. (Sí, ya sé que a los humanos ese brebaje les daba una fuerza descomunal, pero mejor ignoremos el detalle y démosles el gusto a los pobrecitos jabalíes agraviados).

En el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, entre piezas de animales disecados con menor o mayor suerte encontramos un puñado de escenas colectivas perfectamente logradas. Una muy llamativa representa con tremenda fortuna una colonia de abejarucos dentro de una magnífica réplica de su hábitat. Esta obra de 1916, maestra sin duda, se debe a José María Benedito, quien logró reproducir con fidelidad este numeroso grupo de aves y permitirnos observarlas desde todos los ángulos en una escena posible en su vida cotidiana. Cuando uno rodea la urna que conserva todo ello, no puede evitar hacer comparaciones entre unos escaparates y otros muy distintos...

Gracias a los hermanos Benedito Vives y a otros taxidermistas conservamos una huella realista de algunas especies animales ya extinguidas y podemos asistir a su expresión espontánea. Es el fruto de estudios exhaustivos al natural, realizados en el campo con la intención de captar sus movimientos y trasladarlos en el taller de manera equilibrada y estéticamente acertada. Un buen profesional, aparte de conocedor de diversas técnicas, debe ser también experto en anatomía, escultura y pintura.

Ya que esta disciplina se prestaría a un larguísimo debate entre defensores y detractores de la misma, prefiero quedarme en estas líneas con la escandalosa diferencia entre el arte o artesanía y la más terrible impostura o villanía.

martes, 3 de agosto de 2010

Cuando llega el amor

Necesita lavarse la cara. Encuentra paz en el agua. Buscada tranquilidad. Sale del aseo procurándose silencio.

¡Shhh!

Sus compañeros del taller de neumáticos siguen a lo suyo. Para ellos no hay novedad. Pero el amor ha irrumpido y golpea con trompetas. Llega una explosión de locura.

Vueltas y vueltas de puerta giratoria y...  ¡shhh!

Instantes de soledad otra vez, que no durará. Entonces sale a la calle y baila con un hombre de hojalata, sobre un coche, con los transeúntes. ¡Se ha enamorado!

¡Shhh!  Recuerda el silencio con una tonada dulce, como una preciosa nana. Camina y se acurruca consigo misma. ¡Pero todo da igual: el amor ha tocado su timbre!

Cajas de música, bailes de musical de Broadway, sombrillas multicolores, coreografías de la felicidad completa.

El momento es otra vez fugaz:  it's nice and quiet, ¡shhh!

Y vuelve una vez más. Entonces danza con una máquina expendedora de periódicos, y con las columnas de una fachada. La ciudad se paraliza con todo dispuesto para ella. Hasta que llega el gran final y, subida a una grúa, vuela hacia lo más alto.

¡Shhh!
Björk. It's oh so quiet

lunes, 5 de abril de 2010

Forum Barceló

“Sólo tenemos exposiciones temporales”, una chica de la recepción informa a un visitante que, ahora más ubicado, se dirige hacia las escaleras rumbo a la primera planta.

Cuadros, sobre todo cuadros. Pero también fotografías, vídeos, esculturas y piezas de arte de todo tipo. Por temporadas, como dice la recepcionista, merece la pena pasarse por el Caixa Forum de Madrid. En ocasiones te encuentras con el mundo fascinante de Alphonse Mucha, en otras recorres entre objetos del Aga Khan los distintos Mundos del Islam, o te mides con los bronces de Rodin, o te mueves por las arquitecturas de Richard Rogers…

Ahora, hasta mediados de junio, se puede ver parte del trabajo que Miquel Barceló ha realizado a lo largo de tres décadas. Hace tiempo trajeron a este centro una muestra sobre el proceso de creación de su bóveda para la Sala de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de Ginebra. Era un proyecto envuelto por las críticas y la polémica, así que no fue difícil leer en los gestos y reconocer en las voces del público cierto grado de desaprobación. Esta muestra es, sin embargo, una reconciliación con Barceló.

Sólo ver los deslumbrantes murales de barro de la capilla de San Pedro de la Catedral de Palma sirve, más que de sobra, para ser conscientes de todo el trabajo y el tremendo estudio que Barceló puede llegar a dedicarle a su arte. Aun así creo que  -como ocurre con muchos otros artistas-  estas cosas son una cuestión de fe y que a los convencidos nos cuesta mucho menos pasar por el aro. Esta exposición recorre buena parte de su vida, desde sus trabajos más modestos hasta algunas de sus obras de mayor calado. Es un viaje a la energía pura y también a la introspección, una declaración de principios y una demostración de cómo se puede ver el mundo. Su mundo. Nuestro mundo.

martes, 11 de agosto de 2009

Para Da Vinci, sin teína

La Gioconda goza de un espacio en exclusiva dentro de la sala de los Estados del Museo del Louvre. Éso, que yo sepa, fue cosa de los japoneses: una televisión nipona hizo posible que Lisa Gherardini pudiese reinar en la sala donde también se exponen otras obras de maestros venecianos. Y todo por obra y arte de los yenes, al igual que la restauración de la Capilla Sixtina.

La esposa de Del Giocondo quedó dentro de una urna de cristal blindado, protegida incluso de posibles heridas de bala y a muchos metros de distancia de otra de las joyas de la sala, Las Bodas de Caná, de Veronese. Frente a frente, una mujer sola, aislada, y toda una multitud en plena celebración.

Así pues, parece que la Mona Lisa nunca está sola. Durante las horas de visita, además de los personajes de todos los cuadros de la sala, tiene la compañía de miles y miles de visitantes. Todo el que llega al museo acaba pasando a contemplarla. Aunque cierto es que muchos de quienes se plantan ante ella no tienen demasiado interés por desentrañar el misterio de sus pinceladas.

Creedme, he visto a La Gioconda literalmente achicharrada a flashazos. Por momentos, me parecía verla abandonar su "mano sobre mano" para poderse tapar los ojos y evitar así una ceguera irreversible. Ninguno de los empleados del museo decía ni pío. Y si pió, nadie le oyó. Casi todos disparaban sobre la dama a bocajarro. Sin piedad. Sin plantearse lo práctico de emplear el tiempo ante el cuadro para admirarlo. Sin más. Después, es sencillo hacerse con una postal, una lámina, un catálogo, cualquier impresión. Éstos nos muestran la pintura infinitamente mejor que la foto que podamos hacer.

Pero existen otras maneras de aprehender una obra tan valiosa. Incluso hay quien le lanza objetos. Hace unos días una turista rusa arrojó una taza de té contra la pintura. Supongo que quería comprobar la dureza del cristal que la escuda. El blindaje quedó fuera de toda duda. La porcelana no contenía ningún líquido. Ni té ni nada que pudiera dejar mancha. ¿Cuál fue su intención? Quizás quería conseguir una impresión de la obra, como en una de esas tazas serigrafiadas que compramos de recuerdo cuando viajamos. Tal vez creyese que podría obtener una estampa por contacto.

No lo sé. El caso es que la dama florentina, al igual que su parapeto nipón, ni se inmutó. O puede que sí.

lunes, 27 de julio de 2009

Al fresco

Hace poco más de mil años Almanzor arrasó la ciudad de León, y con ella la Colegiata de San Isidoro. Sobre sus cimientos se edificó posteriormente un nuevo templo al que se dotó de los restos del santo de turno. Había que darle relevancia. Y no sería uno, sino dos santos: desde Ávila se trasladó parte de San Vicente y de Sevilla se llevaron las reliquias de San Isidoro.

No conozco el aspecto de lo que se guarda de los santos en San Isidoro. Pero lo más llamativo de esta iglesia no está en su interior, sino bajo éste. La cripta se utilizó como Panteón de Reyes y sus bóvedas fueron cubiertas a comienzos del siglo XII por magníficos frescos. Se la ha llamado la Capilla Sixtina del arte románico aunque, haciendo patria, ¿no sería mejor llamar a los techos que pintó Miguel Ángel el San Isidoro del Cinquecento?

Es sorprendente su estado de conservación y la viveza de su colorido, casi intacto en las seis bóvedas y alguna de las paredes. Cuando hace casi veinte años -de tantas cosas hace ya veinte años- los conocí proyectados por un haz de luz sobre una pared, debí imaginar que aquello estaría restaurado, repintado incluso con un pincelito mojado de ocre, rojo, amarillo, azul y gris. Cierto era que habían sido limpiados hacía poco tiempo, pero nunca habían sido restaurados. Y siguen sin tocarse, aunque a muchos les gustaría meterles mano. Sorprende también que no sufrieran grandes daños durante la ocupación francesa. Las tropas de Napoleón utilizaron la cripta como almacén y ataban los caballos a los fustes de sus columnas, coronadas por capiteles increibles.

Cuando se accede a este "sótano" a uno le entran ganas de tumbarse sobre una de las tumbas -de ahí le supongo el nombre al verbo- para obtener el mejor punto de vista. Todas menos la de doña Urraca. No sé... pero es que con ese nombre...

El Pantocrátor no resulta tan severo como el de San Clemente de Tahull, aunque vienen a ser dos composiciones casi idénticas. La Anunciación a los pastores es mi escena preferida. ¡Menudo susto debieron de pegarse! Y ante la visión del calendario representado en uno de sus arcos a veces me gustaría poder hacer lo que dicta, por ejemplo en diciembre.

De pie o tumbado, da lo mismo, podría haber estado horas admirando estos frescos. Pero la visita marca sus tiempos, más breves que los del calendario románico.

viernes, 12 de junio de 2009

Ur

Ur Teatro. Míticos ya. Tuve la gran suerte de conocer su trabajo allá por el 98. Su Romeo y Julieta me dejó asombrado. Era una adaptación de la obra de Shakespeare, llevada a un tiempo en el que no habríamos reconocido ni el nuestro ni el de su autor. Ni siquiera habríamos sido capaces de situarlo en una época concreta.

Era sorprendente su dominio escénico: caja negra, cuatro paneles y elementos escenográficos, diseño de luces muy trabajado y fabulosa ambientación sonora. Pero lo realmente espectacular era el trabajo de los actores. Eso sí era teatro. Admirable su dominio de voz y cuerpo, combinando el texto con la expresión gestual entre acrobacias y otros efectos físicos.

Ahora Ur ha reestrenado su montaje de El sueño de una noche de verano. Hace una década me quedé con ganas de verlo y ahora lo han recuperado algo actualizado, poniendo al día algunos de sus aspectos. Helena Pimenta sigue al frente de este espectáculo, logrando de nuevo sacarnos de la realidad a lo largo de esa noche en la que los sueños no lo son.

Los espectadores quedamos hechizados también, embrujados, enredados en su juego imaginativo, divertidos con su espontaneidad, satisfechos por tantos aciertos, agradecidos por tanto esfuerzo y honestidad.

Difícil saber si el bueno de William habría aprobado en el siglo XVI esta versión. Fácil darles hoy un diez.

martes, 21 de abril de 2009

Mirar alrededor

Este domingo visitamos la exposición de José Ibarrola en la Casa de Vacas de El Retiro. Mirar alrededor nos sorprendió con una simplicidad aparente que esconde muchas voces tras tantos silencios.

Silencios visibles. Palpables.

Transmitir sin comunicar.

Los cuadros de Ibarrola presentan a personas de ciudad encuadradas en ámbitos urbanos, que se relacionan dentro de la soledad más expresiva. Son retratos de urbanitas en pose de triunfadores, cerrados frente a su entorno y a todos los que les rodean, encerrados en un gesto perenne, siempre encajado. Sus pieles de cartón-piedra encierran interiores inquietantes.

Hay en ellos ganas de un grito necesario. Pero, ¿para qué? ¿Para salir de dónde? En el fondo están cómodos en ese territorio que les garantiza el status del que disfrutan. O creen que disfrutan aunque, en realidad, no sepan qué es disfrutar.

Recomendable.

martes, 10 de febrero de 2009

El arte de mugir

Llevan recorriendo las ciudades durante años. Una noche cualquiera toman un casco urbano y se van aposentando allí donde más les place. Donde más les pace. Porque acaban quedándose a pacer sobre las aceras y en el asfalto.

Hace un par de años descubriendo Lisboa también las descubrimos a ellas. Volvíamos de la Praça do Comércio y, llegando a la altura del Ayuntamiento, las vimos aparecer. Una caravana de tráilers entraba formando una comitiva magnífica. La prensa portuguesa aguardaba pertrechada de cámaras y micrófonos. ¿Qué imágenes grabarían? ¿Qué sonidos captarían? Al momento lo supimos. Los grandísimos remolques se habían detenido y un ejército de operarios se encargaba de remangar las lonas que ocultaban la carga. Allí estaban.

No saltaron a embestirnos. Tampoco nos ofrecieron sus ubres para ser ordeñadas y liberadas de tanto peso. No. Permanecieron allí arriba, como en un escaparate, viéndonos admirarlas. Cada una se había vestido de una forma, con sus propios motivos y colores. Todas parecían orgullosas de presentarse de semejante guisa. Estaban contentas: iban a ser recibidas por el alcalde en acto oficial.

Aquella misma noche, paseando por el Chiado, asistimos a la plantá. Algunas de las vacas que descubríamos horas antes a la cálida luz de la tarde estaban siendo dispuestas a lo largo y ancho de la ciudad de las siete colinas. Era todo un acontecimiento. A partir de aquel momento, durante el resto de los días que continuamos allí, íbamos topándonos con ellas. Se convirtieron en un personaje más de nuestra escapada lisboeta.

Ahora la manada está en Madrid. No son las mismas y hace mucho frío. A las pobres les ha nevado y algunas han sufrido algún que otro ataque vacunófobo.

Aun así van a quedarse. Hasta que haga buen tiempo.

martes, 9 de diciembre de 2008

¡Menuda contada!

El domingo fuimos a ver mi amiga Pilar Casas a la sala Plot Point de la calle Ercilla, en Madrid. Presentaba por primera vez Sexo, mentiras y otras historias, un conjunto de cuentos que, sin duda, va a seguir contando muchas veces más.

Fue una velada deliciosa, llena de pasajes hermosos, escritos con una magnífica intuición literaria, y contados con su espíritu lleno y esa voz que tanto me gustaba escuchar cuando trabajábamos en la radio.

Pilar ha logrado reunir una colección de personajes entrañables, habitantes de un mundo existente hoy entre la nostalgia de otros usos y una cotidianeidad que le pertenece sólo al que observa. Descubrimos entre ellos montones de almas anhelantes, mentiras contadas en pos de algo bueno y positivo, secretos que se descubren... y vuelven a cubrir, o también las gracias infinitas por alguna que otra plegaria atendida en su justo momento.

Nos encantó aplaudir las historias sobre pornógrafos de antaño y sus herederas vallisoletanas, o acerca de monjitas que acaban metidas en el mismo gremio, el del cine erótico. Enternecedor el relato sobre los deseos escritos en castellano que una modistilla franquea con destino a Alemania, recibiendo cartas de respuesta que destilan pasión en alemán. Los amores de un frutero y una cantante de ópera acaban siendo posibles, tangibles, a diferencia de otros flirteos imaginarios junto al estanque del Retiro. Incluso aprendemos que a la pérdida de respiración que sobreviene a un joven se asocia la de equilibrio en la doctora que le atiende.

Son ellas mujeres que suspiran por quereres y giros en sus vidas. Recuerdan algunas a la Emma Bovary emprendedora, la que acaba provocando los cambios que le darán la vida -y también la terrible muerte-. Ellos, hombres dispuestos a romper con las líneas marcadas e incitarlas a ellas a que les sigan en su camino.

Un gusto escuchar a Pilar, sabiendo que sus historias han nacido del cariño hacia las narraciones, creadas siempre para ser leídas, contadas y vistas. Qué bien cuenta. Un placer también el reencuentro con viejos amigos y conocidos, todos encantados igualmente.

jueves, 24 de julio de 2008

Vide cor meum

Una noche, hace ya unos años, se produjo un curioso cruce de "Dantes". Yo leía en el magnífico blog de Ana Alcolea un post sobre La Divina Comedia a la vez que escuchaba el Vide Cor Meum, una pieza musical compuesta por un irlandés, Patrick Cassidy, que se basa en un soneto de La Vita Nuova, también de Dante.

Sé muy poco sobre la obra literaria, salvo que habla en ella de sus primeras incursiones en la poesía. Es, seguramente, un trabajo menor, aunque para mí es algo extraordinariamente grande que inspiró uno de los hitos musicales en mi vida. Se trata de una ópera de la que sólo existe un dúo y coro, este Vide Cor Meum. Cassidy lo compuso para Hannibal, de Ridley Scott, quien después lo volvió a incluir en El reino de los cielos. Es toda una delicia.

Fue una casualidad que quise comentar en el blog de Ana y hoy también en este. Dejo el enlace de Youtube. Hay muchos vídeos colgados, pero el más neutro es este con la única imagen de su autor. También se pueden encontrar algunos más con imágenes de las secuencias en las que aparece en la películas que menciono. En esos casos no se incluyó la pieza completa.

Posteriormente ha aparecido en un disco de Katherine Jenkins, que se hizo acompañar por Rhys Meirion. Esta es la primera grabación, la que se hizo para el cine, con voces de Danielle de Niese y Bruno Lazzaretti que interpretan en una escena de Hannibal a Beatrice y Dante, respectivamente. Es, a mi juicio, la mejor.

A disfrutar:

http://es.youtube.com/watch?v=j2Wv5AvqzfE&feature=related

Ahí va el texto.

Coro: E pensando di lei
Mi sopragiunse uno soave sonno

Ego dominus tuus
Vide cor tuum
E d'esto core ardendo
Cor tuum
(Coro: Lei paventosa)
Umilmente pascea.
Appreso gir lo ne vedea piangendo.

La letizia si convertia
In amarissimo pianto

Io sono in pace
Cor meum
Io sono in pace
Vide cor meum

sábado, 28 de junio de 2008

Siempretodavía

O Everstill. Como uno prefiera.

La Huerta de San Vicente, corazón cultural granadino, recibe estos días las obras de un puñado de artistas contemporáneos que se permiten darnos su visión de García Lorca a través de su vida cotidiana en esta casa.

Siento que me cuelo en casa de Federico, que se ha marchado fuera durante una temporada, y que puedo husmear entre sus cosas sin que nadie me llame la atención. Y mi curiosidad se alimenta doblemente, pues veo cómo todos estos artistas han establecido una relación íntima con el poeta para crear algo a partir de ella. Entro también en su mundo privado.

Los García Lorca reciben varias visitas al día. Son buenos anfitriones. Me encuentro entre los concurrentes. Todos poblamos las dos plantas de la casa, al igual que muchos objetos que Federico nunca conoció pero que le resultarían como suyos de poder verlos.

Sobre la mesa del poeta, una máquina de escribir. Cualquiera puede utilizarla pero sólo conseguirá concretar unos cuantos ceros en el papel. Sobre ese escritorio ya todo se escribió. Nada queda por contar.

Dos artistas de la vanguardia actual osan acostarse en la cama de Federico y fotografiarse soñando. O aspirando a soñar lo mismo que él. ¡Quién pudiera tener una de sus pesadillas!

Alguien ha decidido devolverle la vida a la casa mediante el correo. Evocando los días que Federico mantenía su relación epistolar con Eduardo Marquina, Jorge Guillén o Ana María Dalí, o tantos otros. Cada día, sin descanso, llega a la huerta una postal que nos devuelve la ilusión de que alguien sigue recibiendo correspondencia en la casa. Se trata siempre de la misma estampa pero lo valioso es que da nueva vida a un buzón que recibe visita sin falta otra vez.

El mérito de quien nos regala un nuevo retrato del poeta a través de la literatura es también grande. Nos muestra decenas de libros en los que ha visto la presencia de Lorca plasmada de una u otra forma. Un retrato hecho de páginas que él no escribió.

Y la presencia de sus obras. Cómo no.

Un placer.

Siempre.

Todavía.

jueves, 22 de mayo de 2008

Actores

Veo en La 2 un reportaje basado en entrevistas a actores españoles. En apariencia, la plantilla empleada es un cuestionario que alguien ha ido formulando a todos ellos, uno a uno. Los encuentros con cada actor y actriz han debido producirse hace no mucho tiempo pero, por desgracia, alguno ya ha fallecido. Como el maestro Fernando Fernán Gómez.

A solas, reunidos en el mismo montaje, van desentrañando lo que es para ellos ser actor. Hablan de los difíciles comienzos y del aprendizaje en escuelas o viendo trabajar a los más grandes. De la ilusión con que, durante años, se han enfrentado al día a día.

Coinciden en lo enormemente afortunados que son por haber dado con su profesión. De entre todas las posibles, no podrían haber encontrado ninguna mejor.

Mencionan la vanidad como uno de sus fuertes... o flaquezas. Y también al espectador como espejo en el que mirarse para saber si lo están haciendo bien o no tanto.

Nos descubren una de las cualidades imprescindibles para dedicarse a la interpretación: la fortaleza física. Deben cuidarse para evitar caer enfermos, pues saben que de ellos depende que aquello que están haciendo siga adelante. Y la incertidumbre siempre presente. ¿Tendré trabajo? ¿Me llamarán? Pueden tener el favor del público, pero de nada sirve si los directores y los productores no se acuerdan de ellos.

Su consejo para quienes quieren también ser actores: intentarlo, perseguirlo, empeñarse en ello. Actuar sin parar, crear, hacer sin descanso.

Me planteo que sin esa perseverancia nunca habría llegado a enamorarme, ni emocionarme, ni a divertirme tanto con los actores y actrices a los que admiro.

Mi aplauso para todos ellos, siempre.

lunes, 19 de mayo de 2008

El sonido del horror

Esta tarde he asistido a varias escenas de guerra. No he visto luchas, ni armas, ni sangre, ni nada de lo habitual en estas situaciones. No había nada ante mí. Tampoco una pantalla de cine o televisión en la que hubiera podido verlo todo sin estar en el lugar de los hechos. Pero estaba. No veía pero oía.

Mediante el oído he podido despertarme una mañana hace doscientos años, salir a la calle y recorrerla entre el sonido de los carros, los animales y los ecos de voces lejanas y cercanas. La cotidianeidad de un día en el Madrid de 1808 y la calma tensa que se rompe sin remedio. He escuchado los pasos de los soldados franceses a pie y los de los cascos de los caballos. Gritos valerosos de quienes se enfrentan a ellos. Otros aterrorizados de quienes les combaten sin posibilidad de salir con vida de las refriegas. El choque de hojas de espada contra navajas y otros hierros no ideados para pelear. Y más gritos y alaridos acallados por cañonazos y disparos.

En mis oídos todo un día de combates sangrientos en los que muchos madrileños no sólo han perdido sus vidas. Y también una noche en la que la justicia del invasor, rotunda y brutal, ha sido aplicada.

Los últimos tiros ejecutores resuenan aún, mezclados con el canto de grillos y chicharras. A partir de entonces dejo de oír, de auscultar la noche, y veo el sol. Ha llegado el día, pero la luz no trae felicidad.

(Para los que queráis vivir algo parecido, basta con que os acerquéis al Cuartel del Conde Duque, en Madrid, y entréis en una pirámide negra que encontraréis en uno de sus patios).